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09 Abr 2014
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Nuevos caminos para la supervivencia empresarial: Internacionalización

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Juan Luis de los Ríos Sánchez

supervivencia empresarial internacionalización mercado exterior Basta un simple vistazo a las noticias que diariamente saltan a los medios de comunicación o la mera observación de la realidad cotidiana para darse cuenta de que, más allá de la crisis económica, vivimos tiempos convulsos que ponen de manifiesto cambios profundos que afectan a todos los planos de nuestra vida. Efectivamente, a lo largo de las dos últimas décadas hemos ido experimentando cambios silenciosos pero acelerados debido a que la Globalización ha inundado prácticamente todos los rincones de nuestro planeta para cambiar definitivamente nuestro entorno socioeconómico, nuestra forma de hacer negocios y nuestras sociedades en general.

Se da a su vez la paradoja de que en este mundo globalizado la crisis está teniendo una repercusión muy desigual. Los países emergentes se perfilan no sólo como talleres mundiales, sino como mercados de consumo donde las oportunidades de negocio se vienen multiplicando en los últimos años. La traslación de buena parte de la capacidad productiva hacia países de bajo coste está trayendo consigo el florecimiento económico de naciones como China e India en detrimento de buena parte de Europa y Estados Unidos, principalmente. En estas últimas sociedades el discurso oficial de reajustes y de atisbos de recuperación no logra esconder que en realidad se asiste con impotencia a un severo reajuste de sus sectores industriales clásicos, donde tasas de desempleo sin precedentes ponen en riesgo no sólo sus economías, sino su propio estilo de vida y de bienestar social.

España es uno de los más claros ejemplos de entre estos países en dificultades. Es difícil encontrar un sector donde el mercado no se haya reducido al menos un 20% respecto de sus cifras pre-crisis. Todo ello presiona especialmente a las pymes y a las empresas que actuaban exclusivamente en los mercados locales y que hoy, más que preocupadas por recuperar una rentabilidad que prácticamente dan ya por perdida, luchan simplemente por su propia sostenibilidad.

Fuera de Europa, en su búsqueda incesante de mejores oportunidades, el capital amenaza incluso por negarle su momento de gloria en la historia económica a los países de América Latina, muchos  de los cuales pueden haber quedado a caballo entre los altos costes laborales de los mal llamados países del primer mundo y los de sus competidores asiáticos. El caso de África merece mención aparte, pues muy pocos de sus países podrán alcanzar un papel relevante en la nueva economía, presa de constantes convulsiones internas inducidas por el comportamiento económico de las potencias occidentales, que la han sumido en una crisis permanente de una magnitud que produce sonrojo en contraste con el concepto de crisis que se maneja en el mundo desarrollado…

En este contexto histórico, el inmovilismo se perfila a nivel empresarial como una postura incompatible con la supervivencia. El empresariado debe buscar soluciones de naturaleza diversa, y entre ellas cae por su propio peso que los negocios ya no se pueden plantear únicamente en términos de unos debilitados mercados locales, sino en el seno del mercado global. Muchas de las empresas que actualmente aguantan el pulso a la crisis nos han marcado el camino, pues se distinguen precisamente por su orientación internacional. Hacer negocios hoy día implica abrir la mente y girar la mirada hacia el exterior para exprimir al máximo las muchas oportunidades que los mercados internacionales nos brindan. internacionalización empresarial

La Internacionalización no es, pues, una opción, sino una realidad. Desde el mismo momento en que empresas procedentes de todos los rincones del globo entran en nuestros mercados y golpean con ofertas excelentes y a costes competitivos, todos estamos internacionalizados. Vender en los mercados exteriores se ha convertido en objetivo estratégico y tabla de salvación tanto para empresas como para administraciones públicas, tanto como fuente de ingresos privados como de divisas para el país.

Sin embargo, este nuevo escenario de comercio exterior plantea a su vez sus propias reglas y complejidades. Para poder dar este paso, hay que dominar el arte de la venta internacional, profesión por otro lado de futuro, y eso implica el desarrollo de habilidades en logística internacional, en comercio exterior, en e-Commerce y en varias otras áreas de gestión que hacen que profesionales con tan particular y poliédrico perfil sean cada vez más necesarios, especialmente cuando pueden llegar a ejercer para sus empresas el importantísimo papel de “abrelatas” de los mercados exteriores.

Es cierto que la inexperiencia en estos escenarios juega en contra de las empresas, y la natural inseguridad que provoca un salto cualitativo de tamaña complejidad operativa no viene precisamente a facilitar la toma de la decisión final. Pero no es menos cierto que la senda de la internacionalización ya está marcada, debemos romper con inercias del pasado y dejar de pensar en términos de mercados locales y globales, puesto que sólo hay un mercado único, el global, tanto si lo queremos como si no, tanto si somos conscientes como si no.

Es tiempo, pues, de dar un paso adelante y abrirse al exterior a través de una estrategia de internacionalización, para todo aquél que quiera maximizar sus expectativas de futuro en términos empresariales, y para ello no deja de ser útil tener en cuenta los siguientes consejos:

  • Los resultados sólo llegan cuando se adoptan acciones conducentes a ello. ¿Obvio? Cada vez son más las personas sensibles a la realidad global que nos rodea, pero la sensibilización estratégica no sirve de nada si no se traduce en acciones concretas orientadas a los mercados exteriores.
  • El buen aprovechamiento de las oportunidades internacionales no es un milagro sino la consecuencia de una inversión. No cabe la ingenuidad, pues, detrás de un proyecto de tal magnitud para una empresa. Será necesario invertir una cierta cantidad de dinero, personas, tiempo y otro tipo de recursos.
  • Ante la complejidad operativa subyacente (logística, comercial, legal, idiomática,…) será necesario nuevo talento y competencias. De entre las inversiones anteriormente mencionadas, una de las más rentables será la inversión en know-how.
  • La competitividad en los mercados exteriores exige como premisa ser competitivos en los mercados locales. Sin embargo, esto no es ni puede ser una excusa para nadie. Las empresas poco competitivas en los mercados domésticos deberán desarrollar dos proyectos en paralelo: el de su mejora competitiva y el de su internacionalización planificada.
  • Ni se trata de ser autodidactas ni tampoco de desarrollar un Departamento Export a las primeras de cambio. Debemos apoyarnos en partners especializados, especialmente en las primeras etapas. Así, transitarios, agentes de aduana, consultores o bancos internacionales serán nuestros aliados desde nuestros inicios a lo largo de nuestra singladura internacional, sin perjuicio de que nuestro objetivo es el aprendizaje y desarrollo constantes.
  • Internacionalizarse no sólo es exportar… Ni siquiera contemplar el mundo como un mercado de suministro. Se trata de contemplar otras opciones, como la entrada en otros mercados mediante oficinas o subsidiarias, la expansión del negocio mediante franquicias, la inversión conjunta con otras empresas en el extranjero…, y por supuesto las muchas posibilidades que brinda el Comercio Electrónico.
  • Estudia a conciencia los potenciales destinos comerciales y canales de acceso a los mismos. Tanto en uno como en otro caso, los errores cuestan caro y las maniobras para corregirlos suelen ser cualquier cosa menos sencillas.

La decisión de internacionalizarse puede ser tan simple o complicada como queramos que sea, ya que al fin y al cabo, hay decisiones que parecen serlo y que realmente no lo son.

Cuando sólo hay una puerta, la decisión se reduce a abrirla o no. Pensemos simplemente que las opciones a nuestro alcance son sólo dos: adoptar un papel pasivo en la internacionalización o tomar acción en este juego global. Sólo el segundo camino, el lógico y sensato, conduce a la supervivencia en un nuevo contexto y permitirá a muchas empresas salir de las estrecheces estratégicas e incluso mentales que durante los tiempos de bonanza las fueron relegando a la categoría de actores regionales hoy amenazados. No tenemos más opción que seguir el rumbo por otros trazado y abrir nuestras empresas a la economía global, sabiendo que el reloj ya está en marcha y el futuro comienza ya.

Sobre el autor:

juan luis de los rios internacionalización iebs Juan Luis de los Ríos Sánchez es Ingeniero Mecánico Industrial y Master en Dirección de Producción y Logística. Profesionalmente vinculado a entornos de Operaciones (Logística y Producción), actualmente es Director de Operaciones de Lean Projects & Solutions, empresa de consultoría y training directivo orientada a la productividad y a la transferencia tecnológica en los ámbitos de la Logística, la Producción y el Project Management. Además, es director del Master en e-Supply Chain Management & Logística Internacional de IEBSchool.

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