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17 Nov 2014
10 comentarios

¿Qué fue de las 5Ws en el “nuevo” Nuevo Periodismo?

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Txema Sanchez

Periodismo actual Qué, cuándo, cómo, dónde y por qué: las afamadas 5Ws que es el santo y seña del periodismo tradicional. Nada más entrar en cualquier escuela periodística, es mandamiento sacro respetar este principio de que en el primer párrafo de la noticia, el conocido como lead, siempre se debe dar respuesta a estas cuestiones. S-I-E-M-P-R-E.

Pero como reencarnados en la figura del mítico “capitán” del Club de los Poetas Muertos, en los años sesenta un grupo de periodistas con vocación literaria se alzaron en pro de cambiar las reglas y fundaron el denominado como Nuevo Periodismo.

Truman Capote, Gay Talese, Jack Kerouak, Tom Wolfe, Rodolfo Walsch… la nómina de figuras que apostaron por una narración de los hechos no tan esquemática a favor de la naturalidad y el desarrollo de acontecimientos de forma literaria fue “in crescendo” hasta llegar a hoy. Esta semilla cuyos brotes han ido germinando poco a poco, ha terminado de echar fuertes raices cincuenta años después gracias al posmodernismo hoy imperante y a otros factores como la necesidad de romper con la inmediatez y el consumo de masas que nos ha devorado durante los últimos quince años de era 2.0.

Un periodismo más pausado y pensado para degustar

Tras los primeros años de Internet donde la inmediatez proliferaba, donde a los cinco minutos de producirse un hecho debía ser publicado, nos encontramos en un punto donde ya hemos superado la necesidad de que un tercero nos narre. La actualidad es Twitter, Facebook… nuestro amigo, familiar, contacto es ahora nuestro periodista, acudimos a los medios para que nos desarrollen, nos concreten lo que hemos leido en “el muro”, no para que nos informen de primera mano.

Es por ello por lo que el qué, cuándo, cómo, dónde son 140 caracteres, y el periodismo actual se encarga más del por qué. Esta última pregunta ya no se desarrolla sólo en el primer párrafo, sino que se le dedica páginas enteras si es necesario, un privilegio que gracias al ilimitado espacio de la era de las pantallas, hace posible que no se le ponga la barrera al periodista de acotarle mediante la imposición de un tope de palabras.

Por otra parte, otro gran cambio viene por parte del usuario medio, que acostumbra ahora en obtener toda la información no en el sagrado lead, sino directamente del titular. Y como el consumo se ha traslado en gran medida a la red, si quiere saber más pincha y quiere un desglose, una explicación, no una sucesión de hechos.

La herencia de Gonzo

Una de las peculiaridades del Nuevo Periodismo era la capacidad de involucrar al periodista en la noticia, un periodismo de hechos donde en ocasiones el propio narrador se convertía en actor, como podemos ver en todos y cada uno de los relatos de Hunter S. Thompson sobre todo para la revista Rolling Stone, para quienes escribía “colocado” y describiendo lo que sentía a través de la droga: el denominado periodismo gonzo.

Sin necesidad de acudir a los psicotrópicos, en la actualidad podemos ver ciertas corrientes donde el periodista llama a la lectura sensorial, a transmitir sentimientos, a despertar los sentidos. Narraciones en las que ya no sólo no se nos satisface con las 5Ws desde el inicio, sino que nos embaucan en una lectura que no cobra sentido hasta su punto final.

Si abrimos las páginas de la versión impresa de la revista Yorokobu, no encontramos un resumen mensual de los hechos acontecidos, ni análisis de inminente actualidad: encontramos artículos como “La Revolución Sexual de Wilhem Reich”, donde se despierta la mente del lector recordando las proclamas del mayo del 68 parisino en un contexto social en la que aún son válidas y merece la pena recuperarlas, con un escrito sin tapujos en el que la censura en el lenguaje no tiene cabida, tal como se espera de una reivindicación sincera a levantarnos del sillón en el que nos acomodamos diariamente.

Y al pasar la página de tan profunda reflexión no hay más que una cuidada presentación gráfica en la que se nos reza lo siguiente:

“¿Qué hora será?

Las cuatro y diez según el sol…”

¿Que nos quieren decir con esta frase? Ni lo se, ni me atrevería a deciroslo, ya que el sentido no es otro que el que nos paremos a pensar. ¿Por qué dedicarle un espacio tan valioso en papel como toda una página para dos únicas frases sin sentido aparente? La respuesta de este nuevo periodismo a la quinta W es ¿Por qué no?

Yorokobu

“Porque no es rentable” sería la respuesta del periodismo tradicional, mientras que este tipo de periodismo nos invita a que reflexionemos la respuesta.

Del kiosko a las estanterías

Llevamos casi veinte años augurando la muerte de la prensa en papel, condenando al magacine o la revista al formato punto com, pero lejos de hacerse realidad, lo que ocurre actualmente es que los editores miman a su lectores hasta el punto de que estos guardan las piezas como artículos de colección.

Donde antes lo escrito moría al día siguiente de ser leído, ahora se busca la atemporalidad. Artículos que da igual que los leas cinco años después de su lanzamiento, que buscan la vigencia y huyen de la obsolencia a la que acostumbramos a rodearnos en este nuevo siglo. El lector de este periodismo huidizo de las 5ws, lo incorpora a su biblioteca como si de un García Márquez se tratara.

¿Cómo se consigue este periodismo de “colección”? Mimando el detalle, huyendo del “fast food”. Hace unos meses la revista Efe Eme, la misma que pasó a editarse en 2007 únicamente en formato digital y en PDF alegando que el formato físico estaba condenado a desaparecer y que había que adaptarse y abrirse paso a los nuevos tiempos, volvía de una forma peculiar al papel. Lo hacía mediante los denominados Cuadernos Efe Eme: una serie de artículos extensos (la entrevista al cantante Enrique Bumbury ocupaba la friolera de 32 páginas) que recogían pasajes de la música de otras décadas (nada de actualidad) y con una presentación esmerada en papel grueso satinado sin grapas.

Las mismas grapas de las que lleva años prescindiendo la edición española de Rollling Stone, destinada a que el lomo sea visto desde un estante y cuyas portadas en pleno 2014 las copan George Harrison, The Beach Boys y The Blues Brothers, cuando lo natural es que al momento de que U2 o Coldplay saquen nuevo disco se les fotografíe al momento para la primera plana.

¿Qué, cuándo, cómo, dónde y por qué? Qué más da… Esa es la filosofía que transmiten estos nuevos medios, y como reza el lema de Yorokobu: “Take a walk on the slow side”, o lo que es lo mismo, pasea por tu mente.

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10 comentarios en “¿Qué fue de las 5Ws en el “nuevo” Nuevo Periodismo?”

  1. Las redes sociales han hecho mucho daño al placer de una buena lectura en un medio de comunicación. A mi me cuesta mucho leer un artículo entero y termino leyendo todo en diagonal. Al final, nos falta ese regustillo de las cosas disfrutadas despacio, pero todo volverá. Solo hay que ver casos como el de Jot Down con macro textos y edición en papel, que funciona.

    1. … Imperdonable que se me olvidara el caso de Jot Down… y mira que lo tuve en mente en todo momento 🙁

      Cuando las cosas se cuidan y, únicamente, el factor económico y la velocidad dejan de importar los resultados claramente se notan. Al igual que pasó con los vinilos en la música, no creo que muera el formato papel, sino que quedará para un nicho más “exigente” y que disfrute con el producto que tiene entre manos. ¡Un abrazo Judit!

  2. Txema, me ha encantado. ¡Sin palabras! Mucho me temo que el periodismo del por qué, el periodismo sin Ws, sin límite de páginas y de caracteres, tiene cabida sobre todo en las cabeceras culturales. Un género que a mí me apasiona, pero que por su propia idiosincrasia va dirigido a un público más lector, más paciente y más fetichista. Ojalá empecemos a ver muy pronto un periodismo del por qué que desenmarañe las tramas económicas y políticas que rigen realmente nuestro mundo. Un periodismo de investigación unido al periodismo de datos, como el que ya intentan hacer unos pocos medios independientes, como el estadounidense ProPublica. ¡Un abrazo!

    1. ¡Muchas gracias Ana! ¡Es todo un halago y más viniendo de una pedazo de periodista como tú! 🙂

      Respecto a periodismo “de élites” no lo veo como algo del todo negativo… Sinceramente prefiero los dossieres de la Vanguardia a la Vanguardia en sí. Los tiempos han cambiado y los diarios políticos y económicos se empeñan en ofrecer la misma información que hace treinta años, y cada vez que intentan incorporar un lenguaje más acorde con los nuevos tiempos o caen en el amarillismo, o se aprecia como una “vulgarización”. Lo que no caen en la cuenta es que esos que lo ven como una vulgarización son los mismos que les están llevando a la crisis del papel. Si alguno de los grandes se adaptara a narrar como lo hace el Blog Salmón y no dando forma simplemente a lo que manda la Agencia EFE o EP la cosa cambiaría 😉

  3. Ah, sobre la cita de Millás… no sé si soy tan optimista como él. Cada vez hay menos medios que aprecian, distinguen y pagan la buena escritura. Haberlos, haylos, pero en general la cantidad, tristemente, prima sobre la calidad.

    1. Totalmente de acuerdo. Sólo hay que ver como antes podíamos hacer una gran lista de grandes plumas como el propio Millás que se vinculaban a alguna publicación y hoy día si te encuentras alguno firmando un artículo es una agradable sorpresa. ¡Un abrazo!

  4. Muy buen artículo. Me siento identificada porque yo siempre he sido de las que guardan los ejemplares de las revistas y publicaciones que me parecen interesantes. Soy una coleccionista de papel, y me encanta hojearlos de vez en cuando 🙂
    Coincido en que el papel como prensa diaria ha perdido la oportunidad de reinventarse, de aprovechar la oportunidad de hacer algo distinto. Si tienen una tirada de más 150.000 ejemplares diarios (por seguir con el caso de La Vanguardia, 2013), podrían haber innovado con contenidos diferentes. Pero como dices se limitan a seguir las pautas informativas de hace 30 años. Una lástima.

    1. ¡Gracias Cristina! La verdad es que si que es una lástima… Y lo que me da más rabia es que “nos culpen” de esta crisis del papel cuando son las corporaciones las que no saben adaptarse a los nuevos tiempos. Bien es cierto que el consumo actual está más en la pantalla que en el papel, pero mientras que en la red todo tiene cabida, no todo vale para las ediciones impresas… No le damos la espalda, simplemente pedimos adaptación. ¡Un saludo!

  5. Muy buen artículo, pero no me queda del todo claro si esta ruptura con el periodismo tradicional beneficia del todo a las publicaciones en papel, ya que parece que “vulgarizan” el lenguaje. No obstante totalmente de acuerdo con lo que apuntas.

    1. ¡Buenas Jordi! En periodismo jamás debemos olvidar de hacer uso de un lenguaje adecuado, ya sea periodismo tradicional, nuevo periodismo o alta vanguardia, pero cuidado: hago referencia a un lenguaje adecuado. Me explico:

      -No es lo mismo el uso del lenguaje que pueda dar un diario, donde la corrección es mandamiento, al que pueda hacer una publicación satírica. ¿Es la revista Mongolia “vulgar” o empobrece el lenguaje? Esto daría para otro debate, pero mi humilde opinión es que hace un uso correcto del lenguaje en cuanto se dirige a un público que no demanda una respuesta a las 5Ws, no demanda una estructura rígida. Eso si, ¿Es “alto” periodismo? Ahí me aventuraría responderte que desde mi humilde opinión… no.
      -Por otra parte, cuando en el texto nos referimos a ruptura con lo tradicional, no hacemos mención en ningún momento a ruptura con las reglas de la corrección. De hecho ponemos el ejemplo de Yorokobu, cómo rompe con la estructura tradicional…. sin embargo presenta sus textos, sus publicaciones de una manera más cuidada que el periodismo tradicional: fotografías de calidad, gráficos mimados, textos que si bien no siguen una estructura a priori “lógica”, tienen un sentido narrativo excelente y un mensaje claro para el lector.

      Espero haberte aclarado este punto. No obstante tu pregunta da para el debate más que para una respuesta que, como ves, concisa lo que se dice concisa no ha sido… :p

      ¡Un saludo Jordi!

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