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Las 9 señales de la mala gestión en una pyme

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Hay señales evidentes de que una empresa está siendo mal gestionada, como una bajada de las ventas y los ingresos, la pérdida de clientes importante o la caída del precio de las acciones, por ejemplo. Sin embargo, son muchas las señales de alerta que pasan desapercibidas. Sean evidentes o no, abordarlas directa y contundentemente es la mejor forma de salir de una mala gestión de un negocio. En este post las ponemos encima de la mesa.

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Las 9 señales de la mala gestión en una pyme

¿Preparado? Toma nota de los siguientes consejos para detectar la mala gestión de una empresa:

1. Problemas a la hora de delegar

Se confunde el hecho de hacer trabajar a alguien con hacer su trabajo. Como consecuencia, mientras el empresario hace el trabajo de otra persona nadie hace el suyo. Es decir, aparece en este momento un serio problema en la manera de pensar sobre la delegación.

2. Desconocimiento de sus funciones

Mucha gente desconoce realmente cuál es, en definitiva, su propia función y cómo su labor se relaciona con el resto del proceso y del negocio. Por lo tanto, no puede tomar las decisiones que debería tomar (y para las cuales le aseguro que suelen estar muy bien capacitados), situación que genera lentitud y, fundamentalmente, inacción.

3. Falta de claridad

El nivel de facturación, la producción y el número de personal en la nómina parecen ser las medidas para evaluar el crecimiento de la empresa. Se supone que a mayor facturación, mayor será la ganancia. Se supone que con una mayor producción, la empresa crece. Se supone que si aumentan los empleados, la empresa es más importante. Pero, ¿son válidas esas suposiciones? Evidentemente no. No suele haber claridad para distinguir la diferencia entre «ser más grande» y «estar mejor».

4. No se cuestiona si las acciones siguen funcionando

Los empleados pasan gran cantidad de tiempo resolviendo problemas de corto plazo por la inexistencia de planes de largo alcance. Parece que nadie sabe por qué y para qué es necesario hacer las cosas del modo en que se están haciendo. Todos conocen sus tareas y las justifican diciendo que «siempre se hicieron así», pero nadie se cuestiona si aún son necesarias. Jan Carlzon, en su libro El momento de la verdad, dice «a quien no se le da información no se le pueden pedir responsabilidades. Pero cualquiera que tenga la información no puede evitar el asumirla».

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5. Malos gerentes

No se cuenta con suficientes buenos gerentes, aunque en realidad, deberíamos preguntarnos si tiene la empresa verdaderos gerentes. No dudo de que la gente que secunda al empresario sea de su más absoluta confianza, leal y comprometida. No minimizo el hecho de que la gran mayoría de ellos lo acompañaron desde que la empresa era sólo un sueño. Pero, la cancelación de esa deuda de gratitud, haciéndolos responsables de funciones críticas para el futuro, tiene un costo increíblemente alto para la empresa, que, otra vez, no se lee en su cuadro de resultados.

 6. Empleados apagafuegos

La voluntad parece ser el camino para solucionar todos los problemas y el lema favorito, «vamos… vamos… vamos». Pero, en realidad, muchas veces lo más aconsejable sería tomarse un tiempo para repensar y tomar las decisiones que correspondan. Todos viven corriendo de un lado al otro como hamsters en sus ruedas y hasta terminan la jornada extenuados, por la cantidad de temas en los que corrieron, con la fantasía de que realmente han trabajado mucho. ¿Los clientes le pagan a sus empresas por la capacidad que tienen por apagar los incendios que provoca esta manera impulsiva de trabajar o porque sus productos le brindan un valor y una satisfacción? Nuevamente, otra sutil diferencia: trabajar mucho no es sinónimo de trabajar bien.

 7. Mal ambiente laboral

Habitualmente, los responsables de los sectores (incluyendo al empresario) están demasiado ocupados para atender a la gente. Es tanta la demanda de tiempo y la angustia por mantener la rueda girando que, además, las caras largas y la tensión son moneda corriente en los niveles de conducción.

 8. Comunicación interna escasa

Cada gerencia, o departamento, es un feudo. No es extraño notar, en este momento, lo poco que hablan entre sí los gerentes o responsables. Casi siempre el problema es del otro y todos son simples víctimas de la situación.

 9. Falta de realismo

Por último, para detectar una mala gestión en una empresa, es necesario parar a pensar si estamos siendo realistas. Muchas veces se asumen compromisos con los clientes internos y externos, más allá de la capacidad real de cumplirlos. Es muy motivante traer un nuevo negocio o cuenta de un cliente. Pero, ¿se evalúa si la empresa está en condiciones reales de satisfacer sus necesidades?

Estos puntos son luces rojas encendidas a diario para quien tenga la actitud y la aptitud para verlas. El empresario tiene una oportunidad única pero debe producir el cambio más difícil de su vida laboral. Debe aceptar que el modelo organizacional que le permitió llegar a ese punto ya no es viable y que lo primero que debe cambiar es su manera de ver y llevar adelante su negocio.

¿Qué te ha parecido este artículo sobre las señales para detectar una mala gestión de una empresa? Deja tus comentarios y ¡comparte!

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Preguntas frecuentes

¿Cuáles son las señales más comunes de mala gestión en una pyme?
Las señales más comunes de mala gestión en una pyme incluyen la falta de una dirección clara, problemas de comunicación, incapacidad para delegar tareas, falta de planificación, y la resistencia al cambio. Estas señales pueden conducir a la ineficiencia operativa y a la desmotivación del personal.
¿Cómo puede afectar la falta de planificación a una pyme?
La falta de planificación en una pyme puede resultar en una serie de problemas, como la incapacidad para prever necesidades futuras, desajustes en el uso de recursos, y la falta de objetivos claros. Esto puede llevar a un crecimiento insostenible y a la incapacidad para adaptarse a cambios en el mercado.
¿Por qué es importante delegar tareas en una pyme?
Delegar tareas en una pyme es crucial para optimizar la eficiencia organizacional. Permite a los líderes concentrarse en tareas estratégicas mientras que los empleados asumen responsabilidades acordes a sus habilidades. Una delegación efectiva también promueve el desarrollo profesional y aumenta la motivación del equipo.
¿Qué impacto tiene una comunicación deficiente en una pyme?
Una comunicación deficiente puede llevar a malentendidos, duplicación de esfuerzos y conflictos internos. En una pyme, esto puede reducir la productividad, afectar las relaciones laborales y perjudicar la satisfacción del cliente, lo que a su vez puede impactar negativamente en la reputación del negocio.
¿Cómo puede una pyme fomentar una cultura de innovación?
Para fomentar una cultura de innovación, una pyme debe crear un entorno que valore las ideas nuevas y el pensamiento creativo. Esto incluye incentivar a los empleados a proponer soluciones innovadoras, ofrecer oportunidades de capacitación, y establecer un sistema de reconocimiento para las contribuciones innovadoras. La apertura al cambio y la disposición para adaptarse también son esenciales.

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AUTOR

Eva Rodriguez Alvarez

Actualmente soy Ecommerce & Digital Marketing Manager en Dosde Publishing. Soy Licenciada en Periodismo, Master en RRPP y Comunicación, y Postgraduada en Marketing Digital. Especialista en Social Media y Comunicación online. Y blogger en mi tiempo libre. Soy profesora en IEBS desde hace varios años…

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