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18 Abr 2016
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La mediación como forma de resolver conflictos en la empresa y ganar competitividad

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Javier Belarra Gorrochategui

mediación

Los conflictos entre trabajadores pueden generar tensos espacios de trabajo que a la larga perjudican a la empresa y su correcto funcionamiento. Por eso encontrar una forma de solucionar estos conflictos es vital para cualquier organización. La mediación es uno de los procesos que se pueden seguir para resolver conflictos y que, no solo puede solucionar el problema, sino que además es un tipo de gestión que favorecerá a la competitividad empresarial. Te contamos qué es la mediación y cómo puede ayudar a tu empresa. 

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Qué es la mediación


Hablar de mediación como un valor que impulsa la competitividad empresarial quizás sorprenda a muchos, sin embargo, se trata de una de las principales ventajas que puede aportar la mediación a una organización. Este modelo de gestión de conflictos se hace por la vía amistosa y no judicial, por lo tanto, el protagonismo y las soluciones recaen en las personas que acuden a la mediación, no en el mediador. Esta es la gran diferencia frente a otras alternativas habitualmente más utilizadas, como el arbitraje o los tribunales: aquí no decide el mediador, sino que el acuerdo es consensuado entre quienes participan en el proceso.

mediación

 

La mediación es un modelo en expansión en España, pero en la cultura anglosajona es un proceso con una larga trayectoria y desarrollo. Su filosofía es clara: ¿por qué vamos a encomendar a otros la solución a un problema que sólo nos atañe a nosotros?

La mediación consiste en crear un espacio de encuentro para que dos o más personas, con visiones diferentes de una misma cuestión, hablen y planteen puntos de encuentro con la ayuda de una tercera persona neutral e imparcial. El mediador facilita el proceso. Disponemos por tanto de una alternativa eficaz que ayudará a replantearnos en lo sucesivo de qué manera vamos a solventar el próximo problema que surja en nuestra entidad.

Con la mediación se pueden resolver conflictos y mejorar la competitividad de la empresa

Características de la mediación

La mediación presenta reglas muy sencillas. Partimos de la base de la voluntad de querer hablar y escuchar con quien opina diferente. El reto está entonces en conseguir que las dos partes lleguen a una solución conjunta y satisfactoria.

Veamos a continuación los elementos básicos de la mediación:

  • Voluntariedad: las partes deciden ellas mismas participar en la mediación. La voluntariedad se mantiene durante el proceso, ya que pueden abandonarlo si lo estiman oportuno. El mediador, por su parte, también podrá detenerlo si entiende que ya no se van a producir avances o existe desequilibrio o mala fe entre los asistentes.
  • Flexibilidad: la conversación no está encorsetada por un procedimiento rígido y se adapta a las necesidades de las partes, que a su vez pueden aportar un abanico de opciones mucho más amplias para debatir.
  • Agilidad: la mediación es además un proceso rápido que puede concluir en semanas o meses. El ritmo y el número de reuniones (sesiones) lo marca el proceso.
  • Menor coste:  las partes cubren el coste económico del proceso al 50%, salvo pacto contrario. El gasto es notablemente inferior a otras alternativas y la duración de la sesiones ronda la hora y media.

El mediador actúa de catalizador de esta conversación presencial o en formato virtual y asegura su desarrollo dentro de un espacio de respeto que se realiza en dos tipos de sesiones; o conjuntas o, si se considera necesario, individuales.  Acudir a un mediador profesional que dirija el proceso de forma independiente y neutral es el primer paso para iniciar la mediación.

Causas de mediación en una empresa


La empresa, como cualquier otro espacio de relaciones humanas, es un escenario frecuente de disputas y roces que llegan a convertirse en conflictos o enfrentamientos, a veces directos y que en ocasiones tienen lugar de manera más soterrada.  Cómo sean gestionadas estas situaciones dependerá en buena medida de la evolución de la empresa y el clima laboral en el que tengan que convivir durante las próximas semanas o meses, independientemente de si hemos sido o no partícipes de lo ocurrido. La mediación surge entonces como una estrategia adecuada para acercar posturas aparentemente opuestas.

El origen de los problemas no se limita a los más habituales entre jefes y trabajadores, sino que también se producen entre los compañeros, las diferentes áreas de una empresa e incluso entre los propios directivos o socios, tal y como nos recordaba en un reciente post el profesor Raúl Jaime. Las disputas pueden surgir también con terceros: los proveedores y  los clientes, entre otros.

La mediación empresarial se aplica en cuestiones muy variadas, como los temas de financiación o bancarios, la interpretación de contratos, los alquileres, la aplicación de seguros, las franquicias y los relacionados con la propiedad intelectual y el aprovechamiento de marcas y patentes registradas.  Existe una buena fórmula de prevenir conflictos: consiste en incluir en los contratos que vayamos a firmar  una cláusula para la  aplicación voluntaria de la mediación como vía para resolver diferencias que puedan surgir a lo largo del tiempo.

La cooperación


Las empresas que hagan de la mediación un elemento estratégico verán reforzada también su competitividad al generar un nuevo clima de relaciones interpersonales, en la propia organización y con terceros. La mediación aporta también un elemento didáctico, ya que nos permite aprender a resolver en el futuro otras situaciones difíciles a través de la palabra.

La mediación es el único sistema en el que las personas que mantienen un litigio son los  verdaderos protagonistas de su resolución. Asumen su propia responsabilidad en el proceso y plantean posibles soluciones. El riesgo del proceso es menor, por cuanto uno mismo puede decidir hasta dónde puede o quiere llegar.

La satisfacción de participar y lograr el acuerdo permite que el grado de cumplimiento de lo suscrito sea mayor y más duradero que en otros sistemas ya que es uno mismo quien se convierte en partícipe de la solución. La mediación, también en este ámbito, resulta mucho más operativa y eficaz. Se trata de aplicar una estrategia ganadora , al estilo win-win; para todos.


La mediación es, en definitiva, una oportunidad para resolver problemas de forma amistosa en un espacio de cooperación recuperando las relaciones, sin aumentar los enfrentamientos y que evita judicializar el conflicto. La empresa cuenta entonces con un clima más productivo, porque no olvidemos que las tensiones son enemigas de la competitividad.

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