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15 Abr 2015
2 comentarios

¿Qué es el Consumo Colaborativo?

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Mireia More

consumo colaborativo

¿Qué haces con los libros que ya has leído? Hay personas que prefieren darles un uso en vez de tenerlos en la estantería para que vayan llenándose de polvo. Cuando las personas comparten sus bienes después de haberlos usado, buscan productos de segunda mano para intercambiar, vender o prestar, hablamos de Consumo Colaborativo.

El sentimiento de comunidad ha vuelto a cobrar importancia después de décadas de individualismo y se ha renovado la idea de bien común y el concepto de sostenibilidad. Si juntamos esta voluntad colaborativa, solo nos falta una chispa para que todo empiece a funcionar, que en este caso ha sido el auge de las nuevas tecnologías. Gracias a Internet y las redes sociales, es mucho más fácil encontrar a personas que necesiten el coche que no usamos, que quieran alquilar nuestra habitación, o que quieran compartir gastos del wifi con nosotros.

Tipos de consumo colaborativo

Existen muchos tipos de consumo colaborativo, y no tienen necesariamente que ser un negocio. Muchas personas simplemente intercambian objetos porque creen en el reciclaje y en la reutilización de recursos. En este caso, sin embargo, nos centraremos en los tipos de consumo colaborativo que podemos reconocer en nuevas Startups y modelos de negocio sostenible. Siempre debemos tener en cuenta que, además de que compartir supone un ahorro, también es muy beneficioso para el medio ambiente y en bienestar social:

1. Mercados de redistribución: cuando ya no nos hace falta un producto (después de haberlo usado repetidamente) lo reparamos o reciclamos para que lo pueda usar otra persona. De esta manera, aumentamos el ciclo de vida del producto y reducimos nuestros gastos, ya que no nos hace falta comprar uno nuevo. Un buen ejemplo son los mercados de intercambio o los de segunda mano.

Mercados de redistribución

2. Estilo de vida colaborativo. Consiste en repartir todo tipo de recursos de persona a persona (también llamado peer-2-peer) tanto si es dinero, como habilidades o tiempo. En este caso, lo habitual es que personas con intereses comunes se junte para compartir e intercambiar a nivel local. Un buen ejemplo de ello es el Coworking, un espacio de trabajo compartido por varias empresas para reducir costes. También existen los casos de jardines o huertos urbanos, e incluso los espacios para aparcar compartidos.  A nivel global y en el sector del turismo, también está teniendo mucho éxito los préstamos entre particulares como el alquiler de apartamentos para viajeros o el intercambio de habitaciones (también llamado Couchsurfing). 

Coworking

3. Sistemas basados en productos y servicios. Nos referimos a compartir recursos sin necesidad de comprarlos. Una de las nuevas tendencias que cada vez gana más adeptos son los coches compartidos: si una persona tiene que trasladarse hasta una ciudad bastante lejana, lo publica en Internet y busca otras personas que quieran hacer el mismo recorrido para compartir gastos.

Car Sharing

Las Claves del Consumo Colaborativo

El auge del Consumo Colaborativo no es casual: con la crisis económica, las personas tuvieron que ingeniárselas para subsistir sin dejar de utilizar los productos y servicios esenciales. Según los expertos, el día que quebró Lehman Brothers y oficialmente se inició la gran recesión mundial fue el momento en que los mercados y la naturaleza dijeron “basta”. Por eso mismo los defensores del Consumo Colaborativo defienden que los nuevos modelos sostenibles son lo único que puede sacar al planeta de la profunda crisis que sufre. A continuación detallamos las claves para conocer mejor esta tendencia y entender por qué ha cobrado tanta fuerza:

  • Renovada creencia en la importancia de la comunidad. La dicotomía entre vendedor y cliente se está rompiendo para dejar paso a un intercambio de igual a igual donde ambas partes salen beneficiadas. Para ello, es imprescindible el respeto y la confianza en los demás.
  • Cambios en nuestro comportamiento a raíz de las redes sociales y de las tecnologías a tiempo real. La costumbre de compartir online mediante las redes sociales se ha empezado a extrapolar, y ahora también compartimos offline o en “la vida real”. De la misma manera en que retuiteamos y enlazamos contenidos en Facebook, también nos animamos a visitar una ciudad junto a una persona local con quien hemos contactado por Internet para que nos guíe en nuestro viaje.
  • Mayor concienciación por la destrucción del medio ambiente y la conservación de recursos naturales. Ahora los consumidores se sienten responsables de su entorno, y ya no permiten que una empresa produzca de manera incontrolada, una mentalidad que va muy ligada al nuevo concepto de Responsabilidad Social Corporativa
  • Diversidad de empresas que lo utilizan. Si pensamos en el tipo de negocios que emplean o se dedican al consumo colaborativo veremos que son de lo más dispares: existen desde grandes empresas que cotizan en bolsa, hasta pequeños proyectos sin ánimo de lucro. En este punto cabe destacar que lo más interesante no solamente es que un modelo de negocio genere beneficios, sino que también tenga un impacto social positivo.
  • Cuestiones legales. Hay un desajuste en los modelos de negocio de consumo colaborativo debido a que no existe una fiscalidad específica para este tipo de actividades. Por ello, según los expertos se está empleando un exceso de regulación, que puede atentar contra la libertad y la responsabilidad individual.
  • Transformación económica. Si tenemos en cuenta el volumen de crecimiento, en 15 o 20 años la economía colaborativa será una de las tendencias económicas más importantes y que puede ser una clave de transformación. El cambio no se hará esperar: en 2020, se calcula que el 40% de la población de Estados Unidos será freelance y vivirá de la economía colaborativa.

Conclusiones

La gran aportación del consumo colaborativo es el cambio de mentalidad que conlleva. Durante muchos años el capitalismo ha impuesto un modelo consumista que consistía en comprar, tirar lo que ya habíamos amortizado, y volver a comprar otra vez. Ahora, la nueva filosofía colaborativa ha cambiado las reglas del juego: ya no necesitamos el producto, sino la experiencia que nos ofrece.

Hasta el momento, la mayoría de empresas se servía de la gallina de los huevos de oro. ¿Cómo hacer para que los clientes sigan comprando? Creando un sistema para que fuera necesario renovar los productos cada cierto tiempo, como ya puso de manifiesto el documental de RTVE Obsolescencia Programada. Esta práctica empresarial consiste en reducir deliberadamente la vida de un producto para incrementar el consumo, lo cual se traduce en consecuencias desastrosas para el medio ambiente y para la inflación. Con el consumo colaborativo, se pretende luchar contra esta mala praxis además de conseguir mejores sociales y ecológicas.

obsolescencia programada

Actualmente han proliferado las Startups nacidas con el objetivo de crear proyectos basados en el consumo colaborativo. Como hemos visto, serán precisamente los emprendedores y autónomos los que cogerán las riendas de esta nueva economía alejada del mantra comprar-tirar-comprar. Si crees que tu futuro es ser un emprendedor, puedes echarle un vistazo al Máster en Dirección de Empresas para Emprendedores de IEBS. Y si este artículo te ha resultado interesante, ¡No te olvides de compartir!

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2 comentarios en “¿Qué es el Consumo Colaborativo?”

  1. Interesante artículo. La verdad es que yo he revendido libros y artículos de electrónica por ebay, y no sabía que tuviera un nombre o estrategia ya definida en la actualidad. Como bien decís se trata de una estrategia orientada a la sostenibilidad y consumo responsable.

    1. ¡Gracias por tu comentario Rubén! Como tu dices, hay muchas personas que venden productos que ya no usan de forma esporádica y contribuyen a un tipo de consumo más responsable sin ni siquiera planteárselo. Cada vez cobran más fuerza las iniciativas sostenibles, una tendencia que seguirá creciendo, sin duda, en los próximos años. Gracias de nuevo por tu aportación 🙂

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