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14 Nov 2017
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La ética en los negocios del S XXI, un reto para los emprendedores

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Natxo Fernández Laguna

ética en los negocios

 

El emprendedor se enfrenta, cada día, a novedosos retos que vienen condicionados por la velocidad de las innovaciones tecnológicas y la nueva ética en los negocios que conlleva. Vivimos una edad de cambio en un mundo globalizado. Lo que ayer era válido puede que hoy ya no lo sea. El emprendedor es, para muchos pensadores, el ‘superhombre’ de nuestro tiempo. Es llamado a liderar las transformaciones de la sociedad. La forma de encarar esta responsabilidades es crucial para cumplir como profesionales que deciden en libertad.

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La importancia de la ética en los negocios


Cientos de escuelas de negocios en todo el planeta preparan cada año a miles de futuros líderes listos para afrontar los retos del presente y futuro. Las áreas de trabajo de estas escuelas y los criterios para medir su excelencia son muy variados: especialización, salarios, prestigio internacional, etc. Sin embargo, pocas de estas escuelas se han preocupado de formar bajo un enfoque ético a líderes capaces de adaptarse a largo plazo en un entorno cada vez más dinámico y global.

En IEBS creemos que la formación en ética es clave para cualquier escuela de negocios que desee aportar algo más que conocimientos técnicos a sus alumnos. Cada día, cientos de directivos se enfrentan con novedosos retos que vienen condicionados por la velocidad de las innovaciones tecnológicas y la globalización.

Dichos retos son de los que no se resuelven con una simple hoja de cálculo. Vivimos una edad de cambio en un mundo globalizado. Lo que ayer era válido puede que hoy o mañana no lo sea. Donde ayer no había un tercero perjudicado por una decisión empresarial, hoy aparecen miles. Donde ayer no había repercusión mediática, hoy hay millones de ciudadanos anónimos con una cámara en el móvil y una conexión a internet capaces de hacer tambalear empresas y gobiernos.

La realidad y las innovaciones corren más rápido que los Gobiernos: las regulaciones y leyes son incapaces de adaptarse con rapidez a los cambios, de tal manera que la empresa se enfrenta a dilemas de actuación mucho antes que los Gobiernos promulguen leyes para poder poner orden en tal o cual campo.

Tal incertidumbre en el entorno, hace más necesaria que nunca la ética en profesionales, ejecutivos y emprendedores. Muchas de las grandes empresas mundiales ya no discuten la importancia de la ética en sus organizaciones; más bien, buscan la forma de aplicarla. Claramente, la ética es una disciplina de management y una habilidad clave para la próxima generación de líderes.

¿Qué es la Ética en los negocios?


Hace años, el sociólogo Raymond Baumhart hizo esta pregunta a un panel de directivos de grandes empresas. Entre las respuestas hubo las siguientes:

  • Ética es lo que mis sentimientos me dice sobre lo que está bien y lo que está mal.
  • Ética tiene que ver con mis sentimientos religiosos.
  • Tener un comportamiento ético es hacer lo que dicta la ley.
  • La ética consiste en comportarse tal como la sociedad acepta.
  • No sé qué es la ética.

Mucha gente tiende a identificar lo ético con su sentimiento interior del bien y del mal: pero ser ético no tiene mucho que ver con seguir los sentimientos personales de cada uno. De hecho, a menudo los sentimientos personales no son éticos.

Tampoco es correcto identificar ética con religión. Muchas religiones defienden ciertas normas éticas. Pero si la ética entra sólo en el ámbito de la religión, su aplicación sólo sería válida a practicantes de cada credo; y sin embargo la ética se aplica tanto al religioso como al ateo.

Ser ético tampoco es obedecer la ley. La ley a menudo incorpora principios éticos que la mayoría de la población suscribe. Pero las leyes, al igual que los sentimientos, pueden desviarse de lo que es ético. Por ejemplo, las leyes segregacionistas raciales.

Finalmente, la ética tampoco es comportarse tal como acepta la sociedad. Si así fuera, para ser éticos deberíamos averiguar primero qué es lo que la sociedad acepta, lo cual sería bastante complicado en aquellos casos donde no existe un consenso social claro y abrumador: Mucha gente acepta el aborto y otra mucha no lo acepta, por ejemplo.

Entonces, ¿Qué es la ética? Independientemente de las diferentes teorías enunciadas a lo largo de la historia, podemos resumir la ética como los principios que rigen la toma de decisiones en libertad y de forma responsable. Dentro de esta definición están todos los principios en los que se basa nuestra existencia en sociedad: Derechos, obligaciones, beneficios para la sociedad, equidad, honestidad, lealtad, derecho a la intimidad, igualdad, etc.

¿Qué es la Ética empresarial?


La crisis financiera global que comenzó en 2007 fue causada según muchos por el «comportamiento irresponsable» de la banca y el sector financiero cegados por su afán en perseguir el beneficio a corto plazo. Bajo ese prisma, la conducta de los bancos no fue “responsable” ni “ética” ni “sostenible”. Desde entonces los ojos se han puesto sobre escuelas de negocio de renombre internacional donde la mayoría de los ejecutivos responsables de esos bancos fueron educados.

Esta situación hace que la ética empresarial cobre nueva fuerza. De hecho la mayoría de las más renombradas escuelas de negocio están relanzando de forma muy seria sus materias de ética en todos sus programas.

Para mucha gente, las empresas sólo están interesadas en hacer dinero y no ven más allá. Capitalismo en estado puro. Ganar dinero no es malo en sí mismo. Personalmente considero que ganar dinero es muy bueno: es la forma en que se gana el dinero lo que hace que una empresa tenga un comportamiento ético o no lo tenga.

La ética en los negocios hoy


Todas las sociedades sin excepción poseen una estructura de valores que define la norma de conducta de sus integrantes. Pero hoy es tremendamente difícil encontrar o definir cual es esa estructura moral en la sociedad en la que vivimos. Si algo caracteriza nuestra sociedad es la fragmentación y las contradicciones aparentes.

Conviven en nuestro tiempo una masificación extrema de todos los aspectos de la vida junto a un individualismo igual de radical. Los valores morales de los individuos hoy son ‘customizables’ como un bien de consumo: podemos elegir entre una amplia oferta, siendo cada individuo soberano. Por ello se dan en el ismo lugar y tiempo infinidad de credos y de códigos de conducta aparentemente contrapuestas. La estructura común resultante es una moral de mínimos que se reduce a la Declaración Universal de los Derechos Humanos y a un positivismo moral que se conforma sólo en exigir el cumplimiento de la legislación vigente.

En un mundo tan difuso, un emprendedor, como líder y como creador, debe estar atento a las preguntas y los importantes dilemas éticos que sin duda aparecerán ante él, los cuales en ausencia de una superestructura de valores clara, aparecerán de forma difusa. Percatarse, por tanto de la existencia de dilemas, es el paso necesario que queremos que los alumnos den.

Debate:  Un caso actual. Coches autoconducidos

A menudo, la técnica va por delante no solo de la legislación, sino de la propia Ética.  Por eso es inevitable, en algún momento del proceso, pararse a pensar y a plantearse ciertas cuestiones.  Los valores éticos a ser aplicados en cada situación muestran una aparente contradicción entre la evolución incesante de la técnica que, sin embargo, debe convivir entre humanos, cuyos principios se rigen de una manera, quizá, mas universal. Si te interesa el tema, puedes ver el debate sobre los coches autoconducidos u autónomos.

Ante la pregunta ¿Cómo debe ‘pensar’ el Google Car?, no es fácil encontrar una respuesta.  A nadie sorprende ya la propuesta del automóvil autónomo, que funciona sin necesidad de conductor.  Son varias la empresas que lideran proyectos en este contexto.  Destaca, quizá por su mayor capacidad mediática, el proyecto de Google, Google Self-Driving Car Project

En febrero de 2016, la NHTSA (organismo que regula la seguridad de tráfico en carretera en USA) ha declarado que considera que el sistema que sustituye al conductor en los vehículos de Google es tan legal como una persona que ha obtenido su correspondiente permiso.

Así, parece que cada vez está más cerca el momento en que humanos y máquinas convivamos conduciendo por las calles.  Y, de manera inevitable, se producirán situaciones de conflicto que habrá que resolver desde todos los puntos de vista.

Supongamos, por ponernos en un caso límite, que nos encontramos ante una situación donde el vehículo autónomo debe decidir entre causar daños mortales a un grupo de transeúntes y una maniobra peligrosa para evitarlo, que podría poner en peligro la vida de sus ocupantes.  ¿Cómo debería estar programado el vehículo para responder a esta situaciones extremas?  ¿Debe primar el principio de menor daño causado o, por el contrario, prevalecer la seguridad de sus ocupantes?

Espero vuestras opiniones al respecto.  Muchas gracias!

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28 comentarios en “La ética en los negocios del S XXI, un reto para los emprendedores”

  1. María Pazos at 1:32 pm

    Muchas gracias a ti Natxo por el artículo.
    Me encanta ver que desde IEBS abordáis estas cuestiones tan necesarias estos días como parte de los cursos, y estoy completamente de acuerdo con Ulises en que, la formación en ética y Responsabilidad Social Corporativa, son claves para las nuevas generaciones de emprendedores si queremos que algo cambie de verdad y las iniciativas no se queden en un «lavado de cara» empresarial, como estamos viendo en muchas ocasiones, porque desgraciadamente ni la moral de mínimos respecto a la Declaración Universal de los Derechos Humanos y al cumplimiento de la legislación vigente se respetan.
    También espero que, a nivel de IA y robótica, como el caso que planteas, y viendo el desarrollo vertiginoso de los últimos tiempos, se produzca en algún momento algún tipo de regulación por parte de los Gobiernos en cuanto a los principios éticos relativos a las mismas y a su relación con los humanos, una regulación que vaya más allá de los intereses de las compañías. Porque si nos parece difícil el cumplimiento ético en el caso del coche autoconducido, qué podemos pensar de otros ejemplos, como el de los «killer robots» o los brazos robóticos que realizan operaciones quirúrgicas…

    Un saludo y muchas gracias por plantear temas tan interesantes y pertinentes.

  2. Victor Esquinas at 2:52 pm

    Hola Natxo,

    Un tema muy interesante y un escenario perfecto para generar debate 🙂

    Esta es mi aportación:

    Desde un punto de vista de diseño de producto, un coche autónomo debería estar programado para circular siempre siguiendo la premisa básica y principal de cumplir estríctamente las normas y reglas de circulación, no siendo «posible» que el vehículo, siempre en modo autónomo, se encuentre en un escenario en el que pueda ser culpable o causa de ningún tipo de incidente o accidente.
    Basándonos en este entendimiento, creo que las medidas de seguridad del coche deben estar diseñadas para tratar de preservar en todo momento la integridad de sus ocupantes, por lo que ante un escenario en el que el vehículo tenga que tomar la decisión de estrellarse contra un obstáculo, sea de la naturaleza que sea, o evitarlo, la opción debería ser siempre evitarlo y priorizar la seguridad de los ocupantes del coche.
    Creo que intentar implementar los mecanismos para que un coche decida en qué situaciones puede poner en riesgo a sus ocupantes para intentar, porque garantizar es imposible ya que puede haber otros factores externos al coche que contribuyan a poner en riesgo a las personas que el coche intente salvar, evitar un mal mayor, es prácticamente inviable debido al número de factores a tener en cuenta: Debería reaccionar el coche teniendo en cuenta las edades de las personas dentro o fuera del coche? (asumiendo que su A.I llegue a ese extremo), Si en el coche fueran una mamá y un bebé y el obstáculo fueran 5 abuelitos, cual sería la decisión correcta? Desde un punto de vista ético es una pregunta muy difícil de responder, pero creo que las compañías que están desarrollando este tipo de productos deberían garantizar la correcta circulación del coche y priorizar la seguridad de sus ocupantes por encima de todo.
    Gracias y un saludo!

  3. xavier Costa at 3:17 pm

    Buenas Tardes,
    El debate de la ética en la sociedad en que vivimos, incluyendo las empresas es intrínsico a la condición humana y a la capacidad que tenemos de escoger libremente y conscientemente nuestros actos.
    En cada sociedad o momento de la historia, aquello que se considera éticamente «correcto» depende de la cultura de la sociedad en la que se está. Cultura entendida como el conjunto de valores y comportamientos aceptados. Tal y como he leído en algunos comentarios, ejemplos como la esclavitud, la separación racial, la discriminación de las mujeres, son muy visuales para entender que la cultura social cambia, cambian las creencias, los valores y el comportamiento.
    En el mundo empresarial sucede lo mismo. Hace siglos había esclavos para hacer los trabajos, sin salarios, derechos ni libertad. Se ha cambiado porque había suficientes personas que creían que aquellos comportamientos no era aceptables y han trabajado para cambiarlo. La sociedad ha seguido aquellos líderes de opinión y ha interiorizado los cambios. Nuestra sociedad esta cambiando constantemente. Si hacemos una foto en un momento (la burbuja inmobiliaria, Enron…) veremos barbaridades que hoy no son tolerables. Pero probablemente nuestro comportamiento en España, aquello que aquí se considera aceptado, en Suecia, Suiza o Dinamarca se considere algo denunciable y que viola los principios de la ética. Cuestión de cultura.
    Mi posición es ser buena persona, honesto, y comportarme como tal. Respetar a las otras personas, denunciar o evitar los comportamientos que considero «no-éticos» y trabajar para mejorar el mundo.

  4. Carolina Xaubet at 3:08 am

    Natxo gracias por el artículo!

    La respuesta al debate no es simple y depende de muchos factores como lo son los culturales, legales, políticos y socioeconómicos entre otros.

    Considero que lo coches autoconducidos deberían aplicarse para casos puntuales y con un objetivo social, como manera de minimizar gastos, para trayectos importantes y como modo de acercar a las personas que no tienen acceso al transporte o su acceso es limitado.

    Respecto a las decisiones que puede o no tomar el vehículo creo que si se crearan rutas únicamente para este tipo de vehículos se organizaría mejor el tránsito disminuyendo las probabilidades de accidentes.

    Obviamente deberían respetar las normas de circulación del lugar en dónde circulen. Un pilar fundamental debe ser preservar la vida antes que nada , ahora si la pregunta es la vida de quién? la respuesta debería ser la de todos.

    Pensaría en la manera en que dichos vehículos no tengan que tomar ese tipo de decisiones, no digo que sea fácil, por eso considero que la respuesta debe ser la suma de todas las respuestas de idóneos de diferentes disciplinas.

    Saludos cordiales

  5. Rosario Arrieta at 5:28 am

    Muy interesante el tema de ética y tan amplias las opciones de respuesta que sería de nunca acabar, considerando que todos podríamos tener cierto nivel de razón de acuerdo a nuestra formación cultural, a nuestro entorno y a nuestros valores.

    Realmente el tema de los autos autónomos resulta súper enriquecedor porque tiene muchas aristas que pueden ser analizadas, está claro que el proyecto debe tener un sustento social que de las bases para el desarrollo de la tecnología y cuando revisamos nuestro propio entorno podemos encontrar a muchas personas cercanas que se verían beneficiadas del proyecto, quizás por situaciones temporales de vida o quizás por situaciones permanentes y todas serán igualmente válidas.

    Qué sucedería si no somos nosotros los involucrados en un accidente de este tipo que se plantea en el debate? qué sucedería si eran nuestros hijos quienes se transportaban en el vehículo y este artefacto tuvo la facultad de decidir sobre sus vidas? Por lo menos en lo personal no me gustaría que un aparato tenga mayor autoridad que yo, que pueda tomar decisiones que por derecho son mías y que en una situación hipotética como esta la decisión sería motivada por instinto, me parece que estaría perdiendo un principio básico por el que muchos pueblos han luchado durante la historia: la libertad.

    Creo firmemente en que la tecnología debe avanzar y debe hacerlo para mejorar la calidad de vida del ser humano, pero con cada avance tecnológico también se puede ver retroceso en la capacidad de pensamiento y análisis de muchas personas, parece que en ocasiones en vez de fomentar la inteligencia nos fomenta la ignorancia y la pereza de pensar porque tenemos un aparato que «piensa por nosotros».

    Si de cuidar la vida se trata, se deben cuidar todas porque ninguna es más valiosa que otra, entonces cómo un vehículo podría tomar esa decisión? La capacidad de reaccionar en fracciones de segundo y tomar decisiones por un acto reflejo son cualidades del ser humano y en cada uno de ellos es diferente la reacción, lo que hace prácticamente imposible programar una reacción en un aparato.

    Saludos cordiales!!

  6. Nuria Gómez González at 9:38 pm

    Creo que la ética es fundamental en todo. De hecho, debería haber una asignatura (con 4 créditos aunque fuera) de ética en todos los grados.
    Como seres humanos debemos tener nuestro propio decálogo de derechos humanos y ética.

    “Toda nuestra dignidad estriba en el pensamiento. Esforcémonos, pues, por pensar bien: este es el principio de la ética.” Pascal.

    La Ética no prescribe ninguna norma o conducta; no manda ni sugiere directamente qué debemos hacer o como debemos comportarnos. Su cometido principal consiste en aclarar qué es lo moral, cómo se fundamenta racionalmente una moral y cómo se ha de aplicar ésta posteriormente a los distintos ámbitos de la vida social.

    Copio y pego el dilema ético:

    «Supongamos, por ponernos en un caso límite, que nos encontramos ante una situación donde el vehículo autónomo debe decidir entre causar daños mortales a un grupo de transeúntes y una maniobra peligrosa para evitarlo, que podría poner en peligro la vida de sus ocupantes. ¿Cómo debería estar programado el vehículo para responder a esta situaciones extremas? ¿Debe primar el principio de menor daño causado o, por el contrario, prevalecer la seguridad de sus ocupantes?»

    Ante este dilema ¿qué se debe hacer? Sinceramente, es complicado, muy complicado. Sin duda, constituye una reflexión sobre el hecho moral de primar el menor daño causado o prevalecer la seguridad a los ocupantes, hay que buscar las razones que justifican la utilización de un sistema moral u otro. En este caso: priorizar sobre qué es lo menos malo, y qué es lo mejor para esa situación.

    Por otra parte a nivel empresa, creo que la RSC cada día en la grandes empresas tiene mayor importancia, o así lo vemos (Comunicación Externa), y también, creo que hay de todo, ya que en España la falta de ética se encuentra en las personas corruptas con falta de valores, faltas de responsabilidad, compromiso, y faltas en mirar por el interés individual más que los de grupo.

    Deberíamos plantearnos mejorar cada día más y mejor ya que nunca dejamos de aprender ni de mejorar. Tengamos claro que todo trabajador tiene o debe desarrollar una ética que defina la lealtad que le debe a su trabajo, profesión, empresa y compañeros de labor y lo mismo a nivel empresa como ente vivo. Es importante saber distinguir hasta donde se debe cumplir con el deber y a la vez se debe saber cuáles son los derechos ir hacia un camino correcto.

    Para terminar, decir, que me ha encantado el tema. Gracias Natxo por ‘hacernos pensar’ 😀

    Un abrazo a todos,
    Nuria Gómez

  7. Ana Cristina Grande Orois at 3:32 pm

    Me ha gustado mucho el artículo puesto que considera la ética una parte fundamental de la vida y los negocios y en ocasiones los pareces morales parecen volverse cuanto menos «borrosos» en según que situaciones, así que me alegro de que en IEBS queráis hacer hincapié en este tema.

    Recuerdo que cuando comencé mis estudios de empresa en la Universidad me llamó la atención leer que el objetivo último como empresario era «maximizar beneficios» y con esa definición me parecía que muchas cosas importantes se dejaban fuera de contexto, como si todo valiera al conseguir las máximas ganancias, y no podía estar más en desacuerdo. Conseguir ganancias está genial, pero no a cualquier precio, desde mi punto de vista.

    Con respecto al tema del coche sin conductor es un tema peliagudo, porque está claro que las máquinas o tecnología en ocasiones pueden dejar fuera valores humanos que son importantes en decisiones tan cruciales como la que se plantea, pero también, ¿quién nos dice que las personas al volante, ante tal situación (en la que recordemos que normalmente hay que decidir en cuestión de mili-segundos y de un modo muy automático) tomarían la decisión correcta? Hay cosas que hay que verlas para creerlas, y tal vez esta sea una de ellas, pero si Google cree que es posible, ¿por qué yo no? Ellos están forrados por algún motivo y yo por el contrario aun no… 🙂

    En cualquier caso, gracias por reflexionar acerca de un tema tan importante antes de seguir con la formación.

    Un saludo,

    Ana

  8. Eduard García at 6:36 pm

    Buen artículo y buena pregunta Natxo.
    Resumiendo mucho, la diferencia radica en que si se diera la situación del accidente con un coche conducido por humanos, éstos reaccionarían por instinto y reflejos, pues no hay mucho tiempo de pensar. Sin embargo el coche autónomo ha tenido que ser previamente programado barajando esta posibilidad y con una orden específica a efectuar. ¿Cuál debería ser esta orden? Entiendo que minimizar los daños e intentar todas las vidas, no teniendo que discriminar entre unos y otros. Fácil de decir, difícil de implementar. Además, no me gustaría ser el programador o empresa sobre el que luego recaen las culpas por haber tomado una decisión u otra.

  9. Cecilio Dionisio Fernández at 8:12 pm

    Buenas tardes.
    La ética es algo fundamental que se ha olvidado durante decenas de años, premiandose una actitud poco ética solamente basada en los mayores resultados económicos, aún destrozando a personas en este camino.
    Sobre lo que comentas de los bancos, aún estando de acuerdo contigo, no creo que fuese la unica causa que motivó la crisis económica de 2007; más bien, opino, que todos hemos sido complices de un mundo injusto basado en la acumulación de cosas que no necesitamos y en el que se ha venido tolerando la pobreza y la injusticia de otros.
    Por otra parte, como alguno de los compañeros ha expuesto ya, he apreciado cambios significativos en los programas de grado y master que he cursado recientemente, en los que la ética es el valor central sobre el que giran el resto de conceptos que se enseñan. También, creo que las personas están tendiendo cada vez más a pensar como colectivo, como seres humanos que conviven en sociedad, y se está abandonando el individualismo de hace unos años, consiguiendo así presionar con problemas colectivos a partidos politicos y gobiernos, que no tienen más alternativa que escucharlos.

    saludos!!

  10. Natxo F. Laguna at 11:11 pm

    Muy interesantes comentarios, muchas gracias. Como hemos introducido desde el principio, queremos hablar de Ética y no de creencias ni leyes. Hemos empezado esbozando lo que ya no es ningún secreto, que el objetivo no es aprender una materia concreta sino reflexionar acerca del hecho de que nuestra posición de emprendedor@s nos va a situar, muy probablemente, ante situaciones donde habrá que tomar decisiones difíciles, y donde será nuestro criterio quien deba guiarnos.
    Las famosas leyes de la robótica de Asimov, útiles en otros contextos, no nos dan la respuesta que buscamos. El conocido dilema del tranvía https://es.wikipedia.org/wiki/Dilema_del_tranv%C3%ADa nos sirve para introducir dos corrientes de pensamiento que tienen bastante relación con lo que estamos viendo. Así, el utilitarismo defiende elegir lo que proporcione la felicidad a un mayor número de personas, compatible con el principio del menor daño causado, mientras que el deontologísmo afirma que lo que está mal está siempre mal, por lo que no se debería elegir de manera activa una opción que ponga vidas en peligro.
    Estaba también el argumento de venta del vehículo. ¿Cuántos de nosotros, realmente, estamos dispuestos a pagar por un coche que no priorice nuestra seguridad ante todo?
    Aunque es innegable que la educación nos condiciona, lo que está bien o mal debería estar en un nivel superior a nuestras creencias o entornos. Como empresari@s, pienso que debemos plantearnos este tipo de cuestiones de la manera más universal posible, aunque luego tengamos que actuar de modo local. Libertad y ética no pueden sino coexistir. El respeto a la libertad de los demás en equilibrio con una interacción en sociedad es básico. Por eso pensamos que una reflexión acerca de principios éticos es imprescindible a la hora de formar futuros emprendedor@s.

  11. Lizbeth Medina Estrada at 3:51 am

    Hola
    Dentro de esta información he encontrado aspectos bastante relevantes e importantes y ademas oportunos, ya que al revisar y reflexionar sobre el concepto correcto de la ética y su importancia en las empresas me ha hecho retomar la importancia y valorar si verdaderamente las empresas de las que estamos rodeadas y de cierto modo con las que estamos involucrados ponen en practica o están regidas por algún tipo de normas o ética de valores.

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