La inteligencia artificial se ha integrado en la creación de textos, imágenes y audios hasta el punto de que cada vez resulta más complicado saber si detrás de un contenido hay una persona, una herramienta de IA o una combinación de ambas. Para intentar reducir esta incertidumbre, la Unión Europea ha activado desde el 2 de agosto de 2026 nuevas obligaciones de transparencia dentro del Reglamento de IA. En determinados casos, los contenidos generados o manipulados con inteligencia artificial deben incorporar señales que permitan identificarlos tanto por las personas como por sistemas automáticos.

Índice de contenidos
Dos formas sencillas de entender la detección
No se trata necesariamente de que una inteligencia artificial lea un texto y decida, por su estilo, si lo ha escrito una persona o una máquina. Una de las claves está en que las propias herramientas pueden dejar una especie de «huella» cuando generan o modifican contenido.
Una de las tecnologías utilizadas son los metadatos de procedencia C2PA. Se pueden entender como una pequeña ficha digital asociada a un archivo que indica de dónde procede y qué cambios ha sufrido. Es información que puede ser leída por programas compatibles y que sirve para reconstruir parte del historial del contenido.
La otra vía son las marcas de agua digitales. En este caso, la señal puede estar escondida dentro del propio contenido y no ser visible para una persona. Google, por ejemplo, utiliza SynthID, una tecnología diseñada para insertar una señal invisible en contenidos generados con IA. OpenAI también combina esta tecnología con C2PA en sus imágenes compatibles.
Claude deja una señal directamente en el texto
Anthropic ha optado por una estrategia especialmente llamativa con Claude. Los nuevos modelos compatibles incorporan una marca de agua imperceptible directamente en el texto que generan. No aparece como un aviso ni como un símbolo que pueda ver el usuario: la señal está integrada en la forma en la que se construye el texto y está pensada para que pueda ser detectada posteriormente por herramientas específicas.
Además, cuando Claude genera determinados archivos, Anthropic utiliza metadatos de procedencia firmados digitalmente basados en el estándar C2PA. La compañía también señala que estas marcas sirven para indicar que un contenido ha pasado por Claude, pero no permiten determinar por sí solas quién escribió las ideas originales o qué parte del trabajo realizó una persona.
Uso Responsable de la IA para Empleados
Qué es la IA, cómo usarla con criterio y qué implica el AI Act en su día a día
¡Solicita información!ChatGPT y Gemini utilizan otra capa de identificación
OpenAI emplea C2PA en sus imágenes generadas y, actualmente, combina esos metadatos con marcas de agua SynthID. La diferencia es fácil de visualizar: los metadatos funcionan como una etiqueta digital que acompaña al archivo, mientras que la marca de agua está integrada en el contenido. Si alguien hace una captura de pantalla, por ejemplo, los metadatos pueden desaparecer, mientras que una señal integrada en la imagen puede tener más posibilidades de sobrevivir a determinadas transformaciones.
Google también apuesta por C2PA y SynthID como parte de su estrategia de transparencia. La compañía ha firmado el código europeo sobre transparencia de contenidos generados por IA y considera SynthID una de las herramientas para ayudar a identificar cómo se ha creado o modificado un contenido.
La huella no significa que la IA pueda descubrirlo todo
Hay una diferencia importante entre detectar una señal de IA y demostrar que un contenido entero ha sido escrito por una inteligencia artificial. Si un archivo conserva sus metadatos o una marca de agua detectable, es posible encontrar una pista bastante clara sobre su procedencia. Pero si esas señales se eliminan o el contenido se transforma, la comprobación se vuelve mucho más complicada.
Por eso estas tecnologías funcionan más como un sistema de identificación que como un detector mágico capaz de distinguir cualquier texto humano de cualquier texto generado por una máquina. En el caso de OpenAI, por ejemplo, que una imagen no tenga una señal detectable no significa necesariamente que no haya sido creada con IA: los metadatos pueden haberse eliminado o la marca de agua puede haberse degradado.
Un cambio importante para quienes utilizan IA a diario
La consecuencia práctica es que utilizar ChatGPT, Claude o Gemini para crear contenido puede dejar de ser una actividad completamente invisible. La normativa europea busca que determinados contenidos puedan identificarse de forma más clara, especialmente aquellos en los que la IA puede generar riesgos de engaño o confusión. Las nuevas obligaciones incluyen marcas visibles y señales legibles por máquinas en determinados casos, como ciertos contenidos de interés público generados sin revisión o control editorial humano.
El objetivo no es impedir el uso de inteligencia artificial, sino aportar más información sobre el origen de lo que vemos en internet. A medida que estas señales se extiendan, la pregunta dejará de ser únicamente «¿esto parece escrito por una IA?» y empezará a ser también «¿qué información de procedencia lleva este contenido?».
Uso Responsable de la IA para Empleados
Qué es la IA, cómo usarla con criterio y qué implica el AI Act en su día a día
¡Solicita información!